Mucha gente abona igual todo el año y no es lo mismo. El abono de primavera empuja el crecimiento; el de otoño busca raíz fuerte y resistencia al frío, y por eso lleva más potasio y menos nitrógeno.
Se aplica con el césped seco y se riega después para que baje a la raíz. Si se ha resembrado, se espera a que la hierba nueva tenga ya unos cortes hechos.
El truco de Carrillo
Un césped bien abonado en otoño arranca en marzo con un color que no consigues luego a base de abono en primavera. Lo que se ve en primavera se decide en octubre.