Guardar los posos del café y echarlos a las plantas es de los consejos que más circulan. Se repite tanto que ya nadie lo comprueba, y la mayor parte de lo que se dice no se sostiene. Lo que sí sirve, sirve de otra manera y en otra cantidad.
Lo que se dice y no es verdad
- Que acidifican la tierra. Es el más extendido y el más fácil de desmontar: el ácido del café es soluble en agua, así que se queda en la taza. El poso usado que sale del filtro está prácticamente neutro. Quien riega hortensias o camelias con posos para bajarles el pH no está consiguiendo nada.
- Que ahuyentan babosas y caracoles. La idea viene de unos ensayos hechos con disoluciones de cafeína, no con posos. Un puñado de café molido alrededor de una hosta no la salva.
- Que son un abono directo. Llevan nitrógeno, sí, pero atrapado en materia orgánica que la planta no puede tomar tal cual. Hace falta que algo lo descomponga antes. Echados en crudo no alimentan: tardan meses.
Lo que sí hacen
- Mejoran la tierra. Aportan materia orgánica, ayudan a que una tierra apelmazada se afloje y retienen humedad. Ese efecto es real y se nota con el tiempo.
- Son excelentes en el compost. Ahí es donde de verdad valen. Cuentan como material verde, con bastante nitrógeno, y activan el montón. Salen del compost convertidos en algo que la planta sí puede usar.
- Les gustan a las lombrices. En una vermicompostera, en cantidad moderada, son de lo que mejor aceptan.
Cómo usarlos bien
Hay dos reglas, y con cumplirlas se evita casi todo lo que sale mal. La primera: mezclarlos con la tierra, nunca dejarlos en capa. El poso es un polvo finísimo; al secarse se apelmaza y forma una costra que repele el agua en vez de dejarla pasar, y con humedad le sale moho por encima. La segunda: poca cantidad y espaciada.
Y si los vas guardando, extiéndelos a secar en una bandeja en vez de acumularlos húmedos en un bote, que enmohecen en tres días.
| Dónde | Cuánto | Cada cuánto |
|---|---|---|
| Maceta de interior pequeña (hasta 3 litros) | 1 cucharada sopera (15 ml) | Una vez al mes |
| Maceta grande o jardinera (10 a 20 litros) | 3 cucharadas (unos 50 ml) | Una vez al mes |
| Arbusto o planta de jardín | Media taza (unos 100 ml) | Cada dos meses |
| Parterre o seto, por metro cuadrado | Medio litro | Dos o tres veces al año |
| Compostera | Hasta una quinta parte del volumen | Cada vez que se llena |
| Vermicompostera | Una décima parte de lo que se les eche | Cada semana |
En el jardín siempre van rastrillados con los primeros centímetros de tierra, o debajo del mantillo. En maceta, mezclados con el primer dedo de sustrato, apartando un poco con los dedos y volviendo a tapar.
Ni en semilleros ni en césped recién sembrado. El café lleva cafeína y otras sustancias que frenan la germinación, y ahí juegan en contra. En cactus y suculentas tampoco: no quieren ese nitrógeno de más.
Si no tienes compostera y quieres aprovecharlos igual, guárdalos una semana secándose en una bandeja y échalos mezclados con la tierra, nunca encima. Una capa de posos sobre el alcorque no abona: hace de tapa.
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