- Nombre científico
- Híbridos de té y floribundas
- Familia
- Rosáceas
- Hoja
- Caduca
- Porte y altura
- De 60 cm a 1,2 m
- Crecimiento
- Rápido en primavera
- Luz
- Pleno sol
- Riego
- De marzo a octubre. Regular, al pie
- Suelo
- Fértil y drenado
- Resistencia al frío
- Muy rústico
- Floración
- De abril a noviembre. Mayo y junio la grande, y vuelve en septiembre y octubre
- Poda
- Fuerte en enero o febrero: se deja cada rama en tres o cuatro yemas
- Abonado
- De febrero a marzo y en junio. Marzo y después de la primera floración
- Usos en el jardín
- Macizos, borduras, rosaledas, maceta grande
El año de un vistazo
Cuanto más alta la barra, más hace falta. Sin barra, ese mes no toca nada.
Es el rosal que la gente tiene en la cabeza cuando dice rosal. Mata de medio metro largo que, plantada en grupo de cinco o seis, llena un macizo de flor de mayo a noviembre.
Se poda fuerte, y ahí está la clave: en enero o febrero se rebaja cada rama dejándola en tres o cuatro yemas, contando desde abajo. Parece una barbaridad la primera vez, pero es de donde sale la flor, porque este rosal florece en la madera del año.
El corte se da en bisel, un centímetro por encima de una yema y eligiendo siempre una que mire hacia fuera. Así el brote sale hacia afuera y el centro de la mata queda abierto y aireado, que es justo lo que evita los hongos.
Cinco o seis del mismo color y variedad juntos lucen infinitamente más que seis colores distintos repartidos. El macizo de colores surtidos es bonito en el catálogo y un batiburrillo en el jardín.