- Nombre científico
- Rosales trepadores y sarmentosos
- Familia
- Rosáceas
- Hoja
- Caduca
- Porte y altura
- De 2 a 5 m, según variedad
- Crecimiento
- Muy rápido una vez hecho
- Luz
- Pleno sol; aguanta algo de sombra
- Riego
- De marzo a octubre. Regular, al pie
- Suelo
- Fértil y profundo
- Resistencia al frío
- Muy rústico
- Floración
- De abril a noviembre. Mayo y junio; los refloreciente vuelven en otoño
- Poda
- Nunca a tres yemas. Se conservan las ramas principales y se recortan los ramilletes laterales
- Abonado
- De febrero a marzo y en junio. Marzo, y más cantidad que un rosal de macizo: tiene mucha más planta que alimentar
- Usos en el jardín
- Pérgolas, arcos, muros, vallas, columnas
El año de un vistazo
Cuanto más alta la barra, más hace falta. Sin barra, ese mes no toca nada.
El trepador no trepa solo: no tiene zarcillos ni ventosas. Hay que guiarlo y atarlo, y esa es la mitad del trabajo los tres primeros años. A partir de ahí es la planta más espectacular que se puede poner en una pérgola o en un arco.
La poda, que es donde se pierde la flor
Aquí está la diferencia importante con los demás rosales. El trepador florece en las ramas de años anteriores, así que si se le da la poda del rosal de macizo se está cortando exactamente donde iba a salir la flor.
- Las ramas principales, las gordas que forman la estructura, no se tocan.
- Lo que se recorta son los ramilletes laterales que salen de ellas, dejándolos en dos o tres yemas.
- Solo se quita alguna rama principal entera cuando está vieja y agotada, y se sustituye por una nueva desde la base.
Un truco de guiado que cambia mucho el resultado: las ramas atadas en horizontal florecen a lo largo de toda su longitud, mientras que las que suben verticales solo florecen en la punta. Por eso en una valla se atan tumbadas, en abanico, y no rectas hacia arriba.
Ata las ramas principales lo más horizontales que puedas. Es lo que convierte una columna con cuatro flores arriba en un muro cubierto de flor de abajo a arriba, y no cuesta más trabajo.