- Nombre científico
- Viburnum tinus
- Familia
- Adoxáceas
- Hoja
- Perenne, oval y coriácea, verde muy oscuro y brillante
- Porte y altura
- Arbusto denso de 2 a 3 m, y hasta 4 si se le deja
- Crecimiento
- Medio. Espeso desde abajo, sin quedarse con las patas peladas
- Luz
- Sol o sombra, indistintamente. Es de las poquísimas que florecen bien en una zona sombría
- Riego
- De mayo a agosto. Bajo una vez arraigado. Es autóctono del Mediterráneo y está acostumbrado a nuestro verano
- Suelo
- Cualquiera, incluida la tierra caliza y pobre de aquí
- Resistencia al frío
- Muy rústico: aguanta hasta cerca de -10 ºC
- Cuándo se planta
- En marzo, octubre y noviembre
- Floración
- De noviembre a abril. Ramilletes blancos, con el botón rosado, de noviembre a marzo. Y en verano, bayas azul metálico
- Poda
- En primavera, en cuanto acaba de florecer. Aguanta bien el recorte de seto
- Abonado
- En marzo. Una vez en primavera, y ni eso hace falta si está en tierra
- Usos en el jardín
- Seto perenne, pantalla, masa, rincones de sombra, ejemplar suelto, maceta grande
El año de un vistazo
Cuanto más alta la barra, más hace falta. Sin barra, ese mes no toca nada.
Marfull, en catalán. Crece solo por todo el Montseny y por los márgenes de media comarca, y aun así en los jardines se pone mucho menos de lo que merece. Es el arbusto que hace en invierno lo que no hace casi nada: llenarse de flor.
Lo que lo hace distinto
- Florece de noviembre a marzo. Ramilletes blancos con los botones rosados, y con algo de olor. Justo cuando el jardín está apagado y todo el mundo piensa que no hay nada que hacer.
- Florece también a la sombra. Esto es lo raro de verdad. Casi todo lo que florece pide sol; el durillo da flor en un rincón orientado al norte donde no prospera casi nada más.
- Es un seto que florece. Aguanta el recorte como cualquier seto perenne, así que hace el mismo trabajo que una fotinia o un ciprés y encima da flor en enero y bayas azules en verano.
- No pide riego. Es de aquí. Una vez arraigado pasa el verano sin que nadie se acuerde de él.
La poda, que es donde se pierde la flor
Los botones que abren en enero se forman durante el otoño. Por eso un durillo al que se le pasa el cortasetos en septiembre —que es cuando se repasan los setos— llega a diciembre sin un solo ramillete, y al año siguiente pasa lo mismo y nadie entiende por qué ese arbusto no florece.
Al durillo se le da la tijera en primavera, en cuanto acaba de florecer, y no se le vuelve a tocar en todo el año. Si va en un seto mezclado con otras cosas que sí se recortan en otoño, hay que dejarlo fuera de esa pasada.
Las bayas
Después de la flor salen unos racimos de bayas de un azul metálico muy oscuro que duran buena parte del verano y que atraen a los pájaros. No son comestibles y en cantidad sientan mal, aunque tienen mucho menos riesgo que las de otras plantas de jardín porque ni llaman la atención ni son dulces.
Lo único que le pasa
En primavera, cuando brota, le entra un pulgón propio que enrolla y deforma las hojas nuevas. Es feo y alarma, pero no mata el arbusto: la hoja deformada se queda así y la siguiente tanda sale limpia. En una planta joven sí conviene cortar por lo sano.
Si tienes un rincón a la sombra donde no florece nada y no quieres regarlo, la respuesta es esta. Y si lo pones de seto, avisa a quien pase el cortasetos en otoño de que a ese no lo toque, o te quedas sin las flores de enero.